Autor: Belén Zavallo
Poema: “El dios liquido”
El río tiene escamas y nada sobre su propia panza.
Invita a los dorados a esconderse detrás de sus islas
los deja que salten y que reflejen su costado más claro.
El río tiene la bondad de un dios generoso.
Ruge su hambre divina
y el enojo de su estómago ancla un trueno en sus tripas.
Un día su boca escupió un cuerpo
lo encontró un remero, dijo: es Fiorella
y todos vieron en la tele cómo la camilla llevaba
un bulto tapado con sábanas blancas.
Ella cayó con la tormenta en El Antoñico
y viajó por los túneles debajo del cemento
mientras la buscaban repitiendo su nombre en rezos
bañados de una lluvia imparable.
El río chupa cada vertiente de esas venas.
Deja que le depositen plásticos, latas y huesos.
Toma como ofrenda o en un gesto resignado
acepta, porque el río es un altar.
Algún día las aguas van a volver por lo que dieron
y van a llenar
cada orilla del ojo que lo mire
con sus escamas.
mbre de una rama.)