
23 Dic Poemas sobre Navidad
La Navidad inspira a poetas a capturar su espíritu único, donde se entrelazan la calidez del verano, la unión familiar y la reflexión profunda. Estos poemas exploran la Navidad desde diversas perspectivas: celebraciones, nostalgia, amor y hasta cuestionamientos. A través de sus versos, nos invitan a reflexionar sobre lo que realmente significa esta festividad, manteniendo vivo el espíritu argentino en cada palabra.

Autor: Javier Cófreces
Poema: “Esperanza navideña”
Cada cual con su regalo
Y los niños festivos por el disfrute
Padre congelado en un rincón
Estático y ausente
Con su presente en la mano
Lo vi llorar
Y me hice el distraído
Estaría recordando
A su hija muerta
A mi hermana muerta
No hace tanto
Lo seguí observando
Bajó la cabeza
Caminó hacia el patio
Y acarició a la perra
Encendió un petardo
Con la brasa de su cigarro
Lo arrojó con presteza
Y palpitó la explosión
Luego tomó una copa de la mesa
Y brindó a viva voz
«Por volver a ver a Racing campeón»
Brindó
Piensa vivir 35 años más.

Autor: Carlos Battilana
Poema: “Ramitas”
El pesebre
se logró
con las ramitas
que recogimos
del jardín.
Emilia
recortó
–como sólo ella
sabe hacerlo–
papel plateado
e imaginó
un oasis
en el desierto
bíblico
del Niño
recién nacido
luego
–debajo del Árbol
profano–
fuimos incorporando las
pequeñas
estatuas de arcilla
–José, María,
Jesús–
y con un poco
más de energía,
Dickens,
tal vez Darío
–¿quién sabe?–
nos ayudaron
con los «tardos
camellos
de la caravana»
los camellos de la infancia
los camellos de los Reyes,
a quienes
llamaremos
por tradición
Melchor, Gaspar y Baltazar.
Más tarde
Sofía fue acomodando
pastos y ramas
y sin la luz del día,
iluminado
artificialmente
por las luces
del pino de Navidad,
contemplamos
–admirados– el antiguo
escenario
de la niñez
que renace
año tras año.
Un poco emocionados
con la alegría afectiva
que amalgaman las horas
fuimos a dormir
y Marcos,
el niño grande,
el niño interminable
que Dios o la vida
nos han legado,
sin que nadie lo notara,
tomó la estatuita
de José
para dormir
con ella
nunca lo sabremos
–es un enigma–
pero su vida misteriosa
ha hecho de las imágenes religiosas
(medallas, talismanes, estampitas)
un destino visual,
un lago interminable
donde contemplar
el secreto de sus días,
las sucesivas jornadas
que –nunca lo sabremos–
son su cruz
o su felicidad.

Autor: Isabel Vasallo
Poema: “Natividad”
Hechos añicos los relojes
en la casa
¿quién duerme?
No alcanzan los espejos
para llorar
la redondez ausente
Vacío
(Sin embargo hay un huésped
¿Hasta cuándo se queda?
Para siempre)
Huele a sudor, a leche, a deseo
el aire
(A ella, la visitante,
se le clavan de dolor
en los hombros
los recuerdos agudos de las alas)
Plenitud
La tibieza en los pechos
En el umbral
el frío
Silencio
que en cada cuarto hay una cuna.

Autor: Jorge Leonídas Escudero
Poema: “Navidad”
Ovejero del puesto «La Fortuna»,
quince horas a caballo, cómo no;
AD
y he dejado las ovejas solitas
con el puro león.
Es que Tamberías está de fiesta
y el Niño Dios nace,
en el fondo de los vasos, señor,
y hay que sacarle vino de encima.
Tengo armado un pesebre de botellas,
y el burro manos, buey, cordero, todo;
he colgado una estrella en la ventana
para que el mundo se vea mejor.
Mi madre hila el copo de los años
bao la cordillera,
mi padre está en el viento blanco,
mi mujer en las nieblas;
mis hijos se llenaron de caminos y abrojos:
sólo he quedado yo.
Antes que el gran lagarto de las cumbres de Ansilta
me trague con un golpe de lengua,
quiero alzarlo a este niño, despacito,
y llevármelo.