Poemas sobre Navidad

La Navidad inspira a poetas a capturar su espíritu único, donde se entrelazan la calidez del verano, la unión familiar y la reflexión profunda. Estos poemas exploran la Navidad desde diversas perspectivas: celebraciones, nostalgia, amor y hasta cuestionamientos. A través de sus versos, nos invitan a reflexionar sobre lo que realmente significa esta festividad, manteniendo vivo el espíritu argentino en cada palabra.

Autor: Javier Cófreces

Poema: “Esperanza navideña

Cada cual con su regalo

Y los niños festivos por el disfrute

Padre congelado en un rincón

Estático y ausente

Con su presente en la mano

Lo vi llorar

Y me hice el distraído

Estaría recordando

A su hija muerta

A mi hermana muerta

No hace tanto

Lo seguí observando

Bajó la cabeza

Caminó hacia el patio

Y acarició a la perra

Encendió un petardo

Con la brasa de su cigarro

Lo arrojó con presteza

Y palpitó la explosión

Luego tomó una copa de la mesa

Y brindó a viva voz

«Por volver a ver a Racing campeón»

Brindó

Piensa vivir 35 años más.

Autor: Carlos Battilana

Poema: “Ramitas”

El pesebre

se logró

con las ramitas

que recogimos

del jardín.

Emilia

recortó

–como sólo ella

sabe hacerlo–

papel plateado

e imaginó

un oasis

en el desierto

bíblico

del Niño

recién nacido

luego

–debajo del Árbol

profano–

fuimos incorporando las

pequeñas

estatuas de arcilla

–José, María,

Jesús–

y con un poco

más de energía,

Dickens,

tal vez Darío

–¿quién sabe?–

nos ayudaron

con los «tardos

camellos

de la caravana»

los camellos de la infancia

los camellos de los Reyes,

a quienes

llamaremos

por tradición

Melchor, Gaspar y Baltazar.

Más tarde

Sofía fue acomodando

pastos y ramas

y sin la luz del día,

iluminado

artificialmente

por las luces

del pino de Navidad,

contemplamos

–admirados– el antiguo

escenario

de la niñez

que renace

año tras año.

Un poco emocionados

con la alegría afectiva

que amalgaman las horas

fuimos a dormir

y Marcos,

el niño grande,

el niño interminable

que Dios o la vida

nos han legado,

sin que nadie lo notara,

tomó la estatuita

de José

para dormir

con ella

nunca lo sabremos

–es un enigma–

pero su vida misteriosa

ha hecho de las imágenes religiosas

(medallas, talismanes, estampitas)

un destino visual,

un lago interminable

donde contemplar

el secreto de sus días,

las sucesivas jornadas

que –nunca lo sabremos–

son su cruz

o su felicidad.

Autor: Isabel Vasallo

Poema: “Natividad”

Hechos añicos los relojes

en la casa

¿quién duerme?

No alcanzan los espejos

para llorar

la redondez ausente

Vacío

(Sin embargo hay un huésped

¿Hasta cuándo se queda?

Para siempre)

Huele a sudor, a leche, a deseo

el aire

(A ella, la visitante,

se le clavan de dolor

en los hombros

los recuerdos agudos de las alas)

Plenitud

La tibieza en los pechos

En el umbral

el frío

Silencio

que en cada cuarto hay una cuna.

Autor: Jorge Leonídas Escudero

Poema: “Navidad”

Ovejero del puesto «La Fortuna»,

quince horas a caballo, cómo no;

AD

y he dejado las ovejas solitas

con el puro león.

Es que Tamberías está de fiesta

y el Niño Dios nace,

en el fondo de los vasos, señor,

y hay que sacarle vino de encima.

Tengo armado un pesebre de botellas,

y el burro manos, buey, cordero, todo;

he colgado una estrella en la ventana

para que el mundo se vea mejor.

Mi madre hila el copo de los años

bao la cordillera,

mi padre está en el viento blanco,

mi mujer en las nieblas;

mis hijos se llenaron de caminos y abrojos:

sólo he quedado yo.

Antes que el gran lagarto de las cumbres de Ansilta

me trague con un golpe de lengua,

quiero alzarlo a este niño, despacito,

y llevármelo.

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